martes, 29 de enero de 2013

0 Sasa Curcic: el Dennis Rodman serbio (II)


Su salida fue otra sucesión de escándalos. Curcic, que solo estaba para beber y salir, largaba en los medios que daba gusto. Había desbordado a Little, que le tuvo que decir a través de la prensa que, literalmente, cerrase la boca. El serbio había soltado perlas como: “estoy considerando seriamente la opción de volver a casa y empezar una carrera como mago, tengo amigos en el mundo del espectáculo y sé que puedo ser un buen mago, puedo vivir trabajando de eso… estoy desesperado por marcharme”. Para rematar, su falta de motivación se la echó en cara al entrenador: “Jugar al fútbol siempre ha sido un placer para mí, pero en los últimos meses no he entrado en los planes del Little porque dice que no encajo en su esquema, me entreno cada día pero es muy duro cuando sabes que no tienes posibilidades de jugar el fin de semana, me he terminado hartando”. Con esta actitud no hacía más que abaratar su ya más que segura venta de saldo, aunque se habían interesado por él la Real Sociedad y el Olympiacos.
Incluso sus padres, Toza y Raemila, viajaron a Inglaterra a vivir con él en un último intento de que se centrase. Y llegó a casarse, pero también rodeado de una cantidad de noticias sensacionalistas porque se sospechó, no sin fundamento, que lo hizo solo por los papeles. La norma decía que los extranjeros que llegasen a la Premier tenían que jugar al menos un 75% de partidos por temporada para renovar su ficha como futbolista. Él no había llegado al mínimo y al año siguiente, sencillamente, tenía que irse del país. El Sunday Mirror narró su historia de amor con melaza, pero con sarcasmo: “Con sus looks, su fama y su riqueza, Curcic se podía haber quedado con cualquiera de las chicas que llenan los nightclubs, pero él sólo tenía ojos para una. Después de una hora, le pidió una cita. Después de una semana, matrimonio. Incluso sabiendo que estaba embarazada de cuatro meses de otra persona”.
Sasa Curcic of Crystal PalaceCurcic, según salió de la Abadía de Westminster ya con el anillo puesto, cogió el teléfono para invitar a los amigos a comer en un restaurante. Luego se fue a ver el partido de su equipo contra el Atlético de Madrid y no pasó la noche de bodas con su mujer,Lisa Aldred. A la semana, con los papeles en regla, fue vendido al Crystal Palace con un lacito. Qué malpensada es la prensa.
Costó solo un millón de libras. El Aston Villa perdió tres en la inversión por un futbolista que no había rendido y dejaba a una plantilla alcoholizada soplando matasuegras. Antes de partir, se operó la nariz para ser más guapo. Fue el último rebote que se pillaron en el Villa porque no les avisó de que fuera a meterse en un quirófano, algo que no podía decidir por su cuenta y sin permiso. Steve Stride, un directivo del club, una vez había empaquetado el jugador dirección a Londres, dijo: “Curcic, mientras estuvo con nosotros, se tiñó el pelo, se cambió los dientes y se operó la nariz, creo que intentaba ser más atractivo para las mujeres, pero me da que logró el efecto contrario”. En un artículo en elSunday Mercury de Birmingham, le incluyeron en una lista de “Cry Babys” extranjeros que daban vergüenza ajena en la Premier.
Álvaro Corazón Rural, Jelena Arsic y Sasa Ozmo
Jot Down


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