jueves, 4 de abril de 2013

0 Real Madrid 3-0 Galatasaray: Poca exigencia para un Madrid que ya acaricia las semifinales


Fatih Terim, el laureado entrenador turco, se plantaba con su Galatasaray en unos cuartos de final de Champions League después de ganar y demostrar en Gelsenkirchen que su equipo mostraba mayor rendimiento en Europa fuera de casa. Comenzaba su eliminatoria de cuartos precisamente lejos de Estambul, le había tocado viajar al Santiago Bernabéu en el que, probablemente, era el duelo menos equiparado de los cuatro.

En Madrid respiraban aliviados al evitar a Bayern y Juventus, y en Estambul sabían que sus opciones pasarían por anotar en la capital española y que les tocara la versión más plana del Real Madrid esta temporada.

Terim, un entrenador de los mejores de Europa en su metodología pero que cojea un poco en las ejecuciones, decidió utilizar uno de los dos sistemas que viene utilizando desde que Wesley y Didier llegaron a la capital otomana, el más arriesgado.

Dejo de lado el 4-4-2 para jugar con un 4-3-1-2, plantó un rombo en el centro del campo sin llegar a ser un 4-3-3. Sneijder iba a ser la pieza que marcase el planteamiento. Quiso utilizar a Felipe Melo como único mediocentro, más haciendo las veces de pivote, y a Inan y Altintop uniendo líneas con el holandés. Wesley haría de mediapunta por detrás de Drogba  y Yilmaz.

El entrenador turco dejó clara su intención de hacer gol, sacrificó parte de su dispositivo defensivo en favor de buscar anotar, salió con todo arriba, un “me da igual que me metan tres, pero yo tengo que meter dos”.

José Mourinho, admirador y conocedor de los métodos de Terim, sabía que eso ocurriría. Salió con su mejor once posible, sus jugadores de gala para la Champions. Alonso, Khedira, Özil, Di María, Cristiano Ronaldo y Benzema; futbolistas que cuando alcanzan su máximo rendimiento hacen del Madrid el conjunto más decisivo de Europa. Ayer Mourinho plasmó la comodidad en su once, sin miramientos al sistema rival, puesto que Terim se lo estaba poniendo en bandeja, se lo jugaba todo a una sola carta.

El Galatasaray no salió excesivamente agresivo en sus ofensivas, ni valiente en sus jugadas. Los balones largos a Drogba eran un hecho –el marfileño es de los mejores del mundo en eso- y Yilmaz siempre ofrece ventajas en la segunda jugada. El resto, muy diluido. Sneijder no solo no generó en ataque, sino que no influyó para nada en Alonso, que jugó uno de los partidos más cómodos de la temporada. Y si Alonso está cómodo, lo está el Real Madrid. Rápidamente los blancos se pusieron delante en el marcador, Ronaldo ya era máximo goleador en solitario. Pero los turcos no se amilanaban en su propuesta, buscaban llegar arriba de la manera que no les creará mucha descomposición de su esquema, sin correr demasiados riesgos. Drogba, Yilmaz, Eboué y alguna llegada de Inan inquietaban ligeramente la portería de Diego López, siempre buscaban acabar las jugadas para que el Madrid no les pillara en cuadro.

Los blancos descolocaban a Melo, Altintop e Inan al dejarles metros en el centro del campo, que el Galata mantuviera posesiones largas, insulsas e improductivas. No había manera, Wesley no estaba.  

Ahí estaba la trampa merengue, tras robo, sus transiciones ofensivas eran mortales para una deficiente defensa turca que, en contragolpes, sufre. En esas llegó el segundo gol blanco. Essien, que ayer suplía a un tocado Arbeloa, tuvo carril libre durante casi todo el partido para incidir en campo rival. Un centro suyo propició el gol de Karim.

El conjunto madrileño durmió la primera parte en vista de su clara superioridad posicional.

Fatih Terim daba salida al campo a un defensa como Gökhan Zan en detrimento de Wesley, con esto era evidente que el sistema cambiaba. Tres centrales para paliar el destrozo que estaba haciendo Özil por dentro y más banda para Riera y Eboué, con fines ofensivos y defensivos sobre Di María y Cristiano. Una acción inteligente por parte del turco que tuvo su efecto unos pocos minutos. Higuaín sustituía a Benzema, su intención de fijar más a Nonkeu y Kaya le vino fenomenal a Mesut.

Las subidas de Riera y principalmente Eboué, que acabó el encuentro casi de mediapunta, le dieron mayor presencia en campo madridista al Galatasaray, Tampoco era tedioso trabajo para Coentrao y Essién, por eso no fue a más. Ramos y Varane anularon casi por completo a Drogba, el primero ganándole casi todos los cuerpo a cuerpo y el segundo robándole magistralmente todo balón posible. Yilmaz estaba siendo víctima del devenir del partido. Sin balones que le lleguen, no produce peligro.

El 3-0, de cabeceo de Higuaín, supuso el derrumbe total del Galtasaray, complicado era ya hacer más de un gol en quince minutos. Umut Bulut y Amrabat sustituyeron a Altintop y Riera. Tercer planteamiento distinto de Terim ayer, buscaba ahora apoyarse más en la asociación, hacer daño por el juego interior. Mourinho, que con su mirada clavada en Bulut antes de que este entrara al campo, atisbaba como maquinaba el cambio para contrarrestar. El portugués no quiso que se le escapara ni un detalle del encuentro. Modric y Pepe salieron al césped. La superioridad del Real Madrid era clara en todos los aspectos. En el terreno de juego y en los cambios.

Un partido cómodo para los blancos que, con Alonso y Özil tan liberados, apenas sufrieron.


Quizá Terim podría haber buscado ponerle piedras en el camino al Madrid, pero siendo realistas, con la descompensada defensa y con tanta pólvora arriba, lo que hizo Fatih fue lo más lógico.

Alberto Fernández

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