lunes, 15 de abril de 2013

0 Entrevista de Manuel de Lorenzo a Quique González (III)



Lo que sí parece estar de moda, o al menos en el universo indie, es esa manía de renegar de un grupo solo porque empieza a llenar recintos más grandes, vender más discos o sonar en la radio.
Eso es algo muy español que tiene que ver con la envidia y con el desprecio.
Caray…
Es lo que te decía antes. Si a mí me gusta un grupo, si yo soy fan de alguien, lo que me gustaría es que le fuera lo mejor posible, no que le fuera mal. Seguramente, si en lugar de ir ganando seguidores fuera perdiéndolos, ese último fan tampoco estaría en el último tramo del trayecto.
¿Quique González es indie?
No, soy independiente. Soy independiente porque me juego mi pasta cuando voy a tocar. Porque he ganado dinero haciendo una gira y me lo he gastado en un concierto. Y porque nadie se ha metido en mi carrera a nivel artístico ni siquiera cuando he grabado con una multinacional. Para mí eso es ser independiente. Veo muchos grupos independientes que sacan la bandera desde hace muchos años y les paga el disco su novia. Y que tienen un contrato con una compañía que es mucho más salvaje que el que tendrían con una multinacional. Simplemente, hay menos dinero y los tratan peor. He visto compañías independientes exigirle a un amigo mío doce millones de pesetas para salir de la compañía. Si ese es el precio que tienes que pagar por ser independiente, madre mía…
Tu relación con las multinacionales tampoco terminó demasiado bien.
No me gusta que me roben dinero. Y me gusta que me respeten y que me traten bien. Las compañías discográficas en España han tenido muchas veces un modus operandi comparable al caso Bárcenas.

¿Ah, sí?
Sí, pero a otro nivel. Es decir, cuando un grupo tenía un conflicto con una compañía y lo llevaba a la justicia ordinaria, el juez decía “bueno, estos que son todos músicos, que se arreglen entre ellos”, y eso le ha dado una coartada a las compañías para funcionar salvajemente con sus artistas. La industria musical en España ha ganado dinero a chorros. Ha habido un montón de grupos que con el primer disco vendían un millón de copias. Jarabe de palo, Estopa, Rosana, etc. ¿Dónde han dejado a esos grupos? ¿Qué han hecho con ese dinero? ¿Qué infraestructura han creado? ¿Qué han hecho para que eso sirviera para construir una industria mucho más respetable y para apostar por grupos? ¿Por qué bandas han apostado con el dinero que se han llevado?

Supongo que, al fin y al cabo, para ellos es suficiente. Si les va bien con los tres o cuatro grupos que tienen, cojonudo. No necesitan invertir.
Sí, pero que un grupo te vaya bien un año no significa que te vaya bien el año que viene.
Cierto. De hecho, lo de Estopa y esta gente, lo de vender un millón de discos, hoy en día es inviable.
Que conste que no estoy criticando a ninguno de ellos. Simplemente estoy criticando el funcionamiento de su compañía, poniéndolos como ejemplo de una época en la que se ganaba dinero a espuertas y preguntando dónde está invertido ese dinero.
Vamos, que el espíritu de Peleando a la contra sigue vivo.
[Peleando a la contra es el nombre de un recopilatorio de Charles Bukowski que sirvió de título a una carta de 2003 en la que Quique González anunciaba su desvinculación con las compañías multinacionales para dirigir personalmente su carrera profesional mediante la creación de su propio sello independiente, Varsovia!!! Records, N. del R.]
A mí me gusta pelear por lo mío y siempre lo he hecho. Tengo un gran sentido de la justicia.

Y eso de abandonar tu discográfica y de repente tener que encargarte tú de todo, ¿cómo se hace? ¿Dónde se aprende cuál es el mejor camino para continuar?
Por intuición y por instinto. Pegándote hostias y creyendo en ti mismo pese a que todo lo demás esté en contra. Estar diez años colgado con una compañía que no hace nada por ti y esperar a que algún día por fin hagan algo es admirable. Me parece ciencia ficción.
Pancho Varona, con el que has colaborado en La noche americana y Kamikazes enamorados, nos decía que si tuviese que empezar de cero y fijarse en alguien sería en Rubén y Leiva, de Pereza.
A Leiva lo considero mi hermano. No solo dentro de los artistas. Es de mis mejores amigos y cabalgaríamos juntos hasta el final del crepúsculo (risas).

Bueno, es uno de tus colaboradores habituales.
Es que somos tan amigos que siempre nos acabamos enseñando las canciones y terminamos metiendo mano uno en las canciones del otro.
Hay quien opina que algunos músicos como él o Bunbury, con quien también has colaborado, pecan de artificiosos, de mantener una pose excesiva.
Basta con ir a verlos tocar a un concierto para saber que eso es mentira.
Entonces, ¿no hay pose ni envoltorio en el rock and roll?
Hay pose en la vida, en general. Los médicos tienen pose. Los banqueros tienen pose. Los periodistas tienen pose… Es otro tipo de pose, pero la tienen también. La notas cada vez que vas a hablar con ellos.
Has colaborado además con Jorge Drexler, César Pop… ¿Te quedas con mucho de ellos en tus canciones?
Sí, sin duda. Intento aprender todo lo que puedo de ellos.
Jot Down

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