miércoles, 17 de octubre de 2012

0 La situación deficitaria del fútbol español (y II)


Esta situación ha llegado a ser posible (aparte de la gestión nefasta de los presidentes de los clubes)  por una falta de control por parte de la LFP en primer lugar y al CSD por permitir altas tasas de deuda y no desarrollar herramientas y organismos de control. En segundo lugar, pues es competencia suya la recaudación de impuestos, es la Hacienda Pública caracterizada por un pasotismo ante la falta y demora de pago de las deudas de los clubes contraídas ante dicha entidad, que no es más que la falta de pago ante el pueblo y Estado español. La deuda contraída por las entidades de fútbol a la Hacienda es de 752 millones de euros a fecha de mayo de 2012, cifra aportada por el actual Gobierno, a lo que hay que sumar la cantidad de 10,6 millones de euros que adeudan a la Seguridad Social.

 A cualquier persona física y a miles de pequeñas y medianas empresas dicho organismo le ahoga con sus impuestos y tenemos que ser (como por otra parte hay que ser) puntuales y rigurosos con el pago, pero parece que a los clubes de fútbol se les mide con otro rasero. Lo mismo pasa con las entidades financieras, las cuáles prestan miles de millones de euros para ejecutar fichajes (los más sonados son los financiados al Real Madrid por al actual Bankia bajo su marca Caja Madrid como el de CR7), la construcción de nuevos campos de fútbol (Bancaja – incorporada al holding financiero Bankia – financió la gran obra del nuevo Mestalla) y las recalificaciones de campos de fútbol o ciudades deportivas (Real Madrid, Valencia o Barcelona son los más claros ejemplos)

Pero, ¿por qué ese interés en estas operaciones? Por un lado las amistades y la realización de favores (con representantes por medio), pues los presidentes de los clubes españoles tienen intereses económicos en sus empresas y por otra parte el blanqueo de dinero. Si, el blanqueo de dinero, sino no se entiende porque hasta la llegada de la crisis en 2007 nunca se apostó por la cantera española (a pesar de que en categorías inferiores se ganara todo con La Roja), que dio sus frutos en 2008, 2010 y 2012, precisamente, cuando el gasto en fichajes (exceptuando al Real Madrid) disminuyó en la contratación de jugadores no nacionales. Al igual que un piso, un terreno, una joya o una pintura, es imposible tasar a un jugador por un precio fijo y real, pues vale lo que alguien esté dispuesto a pagar.

A día de hoy, podemos decir que este montante de deuda es imposible de pagar por parte de los clubes, pero como todos sabemos, las deudas se han de pagar, y finalmente, como pasa casi siempre, el dinero saldrá del contribuyente y aficionado de una forma u otra. ¿Cómo? Pues sencillo a través de más impuestos (el 20% de los premios repartidos por Loterías y Apuestas del Estado es un ejemplo), final del fútbol en abierto (Canal + y GolTv llevan a cabo un oligopolio con precios pactados), entradas a los estadios (a pesar de la crisis, las entradas, abonos de temporada y carnet de socios no han bajado, al revés, incluso son más altos en algunos partidos), merchandasing o por otra parte, quitando de las manos a los socios su patrimonio, que no es más que quitarles a sus clubes (salidas a bolsa como la del Machester United, compra por parte de millonarios del accionariado…)

La otra solución es tratar a los clubes de fútbol como cualquier otra entidad, y se puedan llevar a cabo concursos de acreedores (como se ha llevado en clubes como Unión Deportiva Las Palmas, Betis, Celta, Real Sociedad, Málaga, Sporting de Gijón, Levante, Murcia, Albacete, Recreativo, Alavés, Granada, Cádiz, Mallorca, Xerez, Hércules y Zaragoza), Expedientes de Regulación de Empleo y porque no, la desaparición de clubes. Pero ¿qué aficionado quiere eso?

David de Matías

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