lunes, 15 de octubre de 2012

0 Historia de un balón anaranjado (y II)


7.- Ya saben que empató Hurst y se adelantó Peters para los locales; y que en el minuto 90, como ocurría siempre que jugaban los alemanes, el defensa Weber logró el empate agónico. En la prórroga, los dos goles polémicos de Hurst: el que no entró, pero se concedió; y el cuarto, logrado en el último segundo y con aficionados invadiendo el campo.
8.- En pleno desmadre inglés tras la victoria, Haller se fue a por el balón y ya nadie logró arrebatárselo. Incluso subió los célebres 39 escalones del viejo estadio y saludó a la reina Isabel II con el cuero anaranjado bajo el brazo izquierdo.
9.- Treinta años más tarde, la presión de los medios ingleses (y el dinero de Richard Branson, dueño de Virgin) lograron que Haller devolviese el balón de la final a Hurst en un gesto que fue considerado "un gran momento en la historia del deporte británico" coincidiendo con la celebración de la Eurocopa 1996 en territorio inglés. No faltaron proclamas patrióticas por haber recuperado dicho símbolo "tras permanecer treinta años en una bodega alemana".

10.- En realidad, Jürgen Haller, hijo del gran centrocampista ahora fallecido, conservó el balón como oro en paño, aunque aceptó de buen grado devolvérselo al autor del hat trick londinense. Como su padre, Jürgen Haller fue futbolista, pero muy modesto, militando en el Augsburg y también un largo período en el Blau-Weiss 90 Berlín. Ha sido entrenador de varios pequeños equipos de la ciudad de Augsburg, incluido el Gebenhofen-Anwalting donde juega su hijo Marco, que tampoco ha heredado el talento del abuelo.
11.- Sir Geoffrey Hurst consiguió 11 hat tricks en su carrera (nueve con el West Ham, dos con la selección) y conserva todos esos balones en su casa de Weybridge (Surrey) aunque tardó treinta años en completar la colección.
y 12.- Sir Bobby Charlton cumplió 75 años el jueves, mismo día en que falleció Helmut Haller. Al contrario que el alemán, Charlton no marcó en aquella final, pero influyó decisivamente en el juego, como hacía siempre, no en vano era (y ha sido) el mejor futbolista inglés de la historia (268 goles). Superviviente de la catástrofe aérea de Munich en 1958, donde falleció la mayoría de los Busby Babes, otro día hablaremos del prodigioso Charlton.
Martín Perarnau / Marca

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