lunes, 5 de marzo de 2012

0 Juego sucio en los Busby Babers (III)

Las explosiones lanzaban grandes llamaradas al aire. Por último, un estallido general tumbó a un médico que socorría a los heridos y aniquiló las esperanzas de rescatar a mas personas. A Gregg lo subieron a un camión y se lo llevaron a un hospital.
El número total de muertos en el accidente de Munich fue de veintitrés. El equipo quedó arrasado y toda Inglaterra se conmocionó.
El terrible suceso hizo tocar fondo al Manchester United. Antes del partido, ocupaba el tercer puesto de la Liga. Ahora, a duras penas contaba con jugadores para completar la plantilla. No sólo fue necesario recurrir a los reservas, sino también al equipo juvenil, de donde habían de salir sustitutos de los mejores jugadores del país, fallecidos entre las llamas del catastrófico accidente de Múnich. La lista de los futbolistas muertos fue extraordinaria; entre ellos se contaban cinco figuras internacionales: Roger Byrne, David Pegg, Tommy Taylor, Liam Whelan y Duncan Edwards, el hombre que reunía todas las cualidades: pericia, forma atlética, modestia, honradez, entrega y el atractivo de un actor de cine. Entre los supervivientes que no pudieron volver a jugar se encontraba Jackie Blanchflower, quien, con su buen hacer en el juego, había contribuido a que el equipo nacional de Irlanda del Norte se clasificase para la Copa del Mundo de 1958.

Declan Hill
Juego sucio. Fútbol y crimen organizado 
Duncan Edwards
Jackie Blanchflower

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