lunes, 6 de junio de 2016

0 Mucho corazón

Hay que ponerse en la piel de Alberto Garzón. El tipo que te llevaba en coche a los debates funda su propia movida y acaba sacando 69 escaños en las elecciones; 67 más que tú. Se ha ciscado en el honor de tus siglas pero ahora necesita tus votos, y se los vas a dar, y lo sabes. Así que oficias el casamiento por lo civil, de penalti y sin invitar a los suegros Cayo y Gaspar, que no aprueban al pretendiente, pero a cambio te traes de Córdoba al yayo Julio, que está hecho un chaval porque de pronto ha regresado a 1977. Ahora bien, según avanza el magreo y cuando ya tienes la liga por bufanda haces un alto, te recolocas la faja y exiges una última señal de respeto a tu famosa virginidad ideológica: IU tendrá margen para su propia campaña. Que aquí descendemos de la santa pata de la Pasionaria y se va a notar.

Banderas tricolores, hoces y martillos cantan en los mítines del cambio transversal como una tarántula en un trozo de bizcocho. Y luego esos mensajes de desacomplejado comunismo, como si supieran lo que fue.

- El fascismo es el hijo legítimo del neoliberalismo, prorrumpe Alberto.

Jorge Bustos
El Mundo
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