Hay que ponerse en la piel de Alberto Garzón. El tipo que te
llevaba en coche a los debates funda su propia movida y acaba sacando 69
escaños en las elecciones; 67 más que tú. Se ha ciscado en el honor de tus
siglas pero ahora necesita tus votos, y se los vas a dar, y lo sabes. Así que
oficias el casamiento por lo civil, de penalti y sin invitar a los suegros Cayo
y Gaspar, que no aprueban al pretendiente, pero a cambio te traes de Córdoba al
yayo Julio, que está hecho un chaval porque de pronto ha regresado a 1977.
Ahora bien, según avanza el magreo y cuando ya tienes la liga por bufanda haces
un alto, te recolocas la faja y exiges una última...